23 de diciembre de 2008

¿Algo nuevo?


Hoy en La República salió una entrevista con Óscar Arias donde el Presidente afirma que “los poderes del Estado están atrofiados”, y ante tan “sorpresiva” declaración, me pregunto: ¿será que necesitó llegar a la Presidencia para notarlo?
Porque la falta de gobernabilidad, de coherencia entre los poderes, y los constantes obstáculos en la toma de decisiones son señales que vive nuestra democracia hace años.
Entre otros detalles interesantes está el hecho de que Arias califica como “cuestionamientos que se sobredimensionan” el tema de las consultorías del BCIE. Si bien es cierto, no es el principal problema del país, me parece que jugar con el dinero de quienes más lo necesitan y pedir cuentas, no es una reacción exagerada. Supongo que la comodidad de Rohrmoser empaña esa visión.
El mandatario se esfuerza por proyectar una imagen de hombre seguro, firme y maduro, por eso le pregunto: ¿no cree que seguir con el argumento de que el país no avanza porque NO lo dejan gobernar es cansón?
Usted llegó al poder prometiendo escuchar a los jóvenes y las diferentes posturas; crítica a Ottón por su falta de tolerancia, pero ¿está seguro de que usted no hace lo mismo?
La frase que usó en campaña de ser “Todo Orejas” parece que quedó sólo en las camisetas…porque si de verdad escuchara al pueblo y a los jóvenes se daría cuenta que pedimos un cambio, un rumbo diferente y no por capricho, ni por hacer oposición sólo por gusto, ¡el país necesita reformas para caminar mejor!, mas parece que de nuevo fueron 4 años desperdiciados.

¿Cómo dejarlo claro?


Trabajo, familia, amigos, fiestas, compromisos adquiridos o simplemente falta de tiempo; pero ¿será que huímos o nos acercamos más?
Saber el punto dónde dejar de vacilar, alejar las miradas y acabar con las payasadas parece una frontera borrosa.
Nadie puso las reglas, dicen que son cultura general, de conocimiento popular mas cada quien parece tener su propio manual.
Difícil de entender, complicado de descodificar…el punto es que cada señal puede provocar frialdad o hundirnos más.
Acciones, hechos y pequeños detalles empañan el panorama ante la falta de una sola palabra. Un monosílabo que pondría punto final o que por el contrario abriría la puerta a una aventura que nadie sabe cómo terminará.
Falta de decisión, tal vez poca madurez, o simplemente no saber qué hacer.